Entrevista a Laura Castañón

domingo, 1 de diciembre de 2013

Hoy os traemos, en nuestra sección de entrevistas, a una de las revelaciones del año. La asturiana Laura Castañón, se estrenó en Julio de 2013 en el mundo literario con una novela que está teniendo un enorme éxito, y que os reseñamos hace poco: Dejar las cosas en sus días.
Muy amable y accesible, Laura respondió a nuestras preguntas, y con ellas esperamos que podáis conocerla un poco más y animaros a leer su libro, si es que aún no habéis podido disfrutarlo.


En primer lugar, felicidades, Laura, no sólo por el éxito conseguido con tu primera novela, sino sobre todo por haber escrito una historia que está encantando a los lectores. ¿Esperabas que sucediera algo así en tan poco tiempo?

No. Podría decir que en absoluto, pero no es del todo exacto. Es cierto que jamás pensé ni en publicarla mientras la escribía, ni por supuesto que eso llegaría a suceder con una editorial como Alfaguara. Pero también es cierto que sí que tenía la sensación de que podía gustar a algunos lectores. Que esté gustando tanto y a lectores tan diferentes eso sí que es una auténtica sorpresa.

Nos sorprende que una persona que muestra tanta habilidad para la narración haya tardado en animarse a publicar: ¿ha sido una cuestión de dificultad para hacerlo, por las características del propio mercado, o más bien has esperado a tener en la mano la historia que consideraste adecuada?

No sé si decir que ha sido una suma de casualidades o que la vida tiene sus propios tiempos. Aunque he vivido siempre dedicada a la literatura, nunca me había planteado publicar nada. Puede que cuando era muy joven lo pensara, pero de una forma muy difusa. Luego me dediqué a trabajar con talleres literarios y a dar clases de literatura y a los medios de comunicación, y a otros trabajos…pero sobre todo a dirigir talleres y a estar en contacto con la gente que escribía. Creo que esa es una forma de vampirización: las historias ajenas con las que trabajaba alejaban cualquier posibilidad de crear las propias. Pero publicar no estaba en mis planes, desde luego. Casi podría decir que escribir tampoco lo estaba: era una escritora que no escribe, como los de la canción de Sabina… Lo que ocurre es que, como os digo, la vida tiene su propio guión, y resultó que tuve que dejar el trabajo que tenía, que me exigía mucha dedicación, al diagnosticarme fibromialgia y fatiga crónica. No sé si será eso de hacer de la necesidad virtud, yo más bien quiero pensar que son esas circunstancias que aunque no te gustan, llevan en sí mismas la oportunidad de hacer otras cosas. Así que me puse a aprender a hacer patchwork , que era algo que siempre quise hacer, y me senté a escribir. Y descubrí que una cosa y la otra, mira tú por dónde, en realidad tenían bastante que ver.


Nos llama la atención que Dejar las cosas en sus días está gustando a todo tipo de personas, desde el lector de tipo medio, hasta los denominados “cultos” o la crítica especializada... ¿Cuál crees que es el secreto para lograr esto?

Me dicen esto con mucha frecuencia y sí, es cierto que es una de las cosas que más me sorprenden. Una de las mayores alegrías (junto con el hecho de que lectores muy exigentes literariamente me hagan muchos elogios, que también) es que este libro lo estén disfrutando aquellas personas que creí que tendrían alguna dificultad para leerlo. Hay gente que apenas ha leído nada en su vida que resulta que no solo lo han leído sin problemas, sino que además lo han disfrutado y me envían correos pidiendo más… No sé a qué se debe, pero supongo que hay dos razones, aunque conste que esto lo he pensado después de que lectores y periodistas me hicieran observaciones de este tipo: creo que he escrito como lectora, que eso sí que lo he sido, y mucho. Me he puesto siempre en el lugar del lector, en las cosas que a mí como lectora me gustan y he tratado de evitar las que me horrorizan. Y, lo confieso, supongo que conocer los mecanismos digamos prácticos de la creación, los recursos, las técnicas, y haber trabajado tantos años en ello, me ha proporcionado determinados trucos. Pero, sinceramente, y esto puede parecer un poco romántico: creo que la clave está en que he escrito algo como me ha pedido el cuerpo, sin tener en cuenta nada más. He dejado que las emociones tomaran la voz, y he tratado de hacerlo con la mayor honestidad, sin trampas. Y supongo que eso se nota.

Tu libro es sobre todo una novela de personajes, coral, en la que cada lector puede sentirse atraído o enamorado por alguno de estos hombres y mujeres que construyen la historia. ¿Tienes tú misma algún favorito, algún personaje al que diste especial relevancia por esta razón? Nos gustaría mucho que nos explicaras cómo fue el proceso de creación, más que de la historia, de sus protagonistas.

Si bien lo que es el eje de la historia, el argumento y sus personajes principales estaban previstos desde antes de sentarme a escribir, es cierto que otros personajes fueron surgiendo inesperadamente. Algunos incluso crecieron desde el planteamiento inicial, y demostraron, para mi sorpresa, la enorme potencia que tenían. El caso más llamativo es el de Camino, que tenía una fuerza que yo ignoraba (en un principio solo necesitaba una nodriza, sin más) y que se hizo patente en el momento en que en la cocina de su casa recibe la noticia de la muerte en la mina de su marido, Xelu. Curiosamente, otro personaje que luego tiene mucho que ver con Camino, Efrén, tuvo exactamente el mismo proceso: yo necesitaba un médico, pero creía, inocente de mí, que iba a ser casi parte del paisaje. Pero se me ocurrió colocarlo en una cena, casi al principio de la novela, con otros personajes y descubrí cuánto había de valioso, de imprescindible y literario en él. No sé si son mis favoritos, de todas formas. A mí me gustan todos, y he intentado que ninguno sea tan malo que no se le pueda mirar con una pizca de compasión (aunque en algunos casos se haga muy difícil) ni tan bueno que no tenga su poquito de contradicción. Y si hay que decir algo, confesaré que unos personajes tan toscos, tan brutos, y elementales como los Baizanes, a mí me divirtieron mucho mientras los creaba.


Nos parece que la reflexión que planteas en tu novela sobre la memoria histórica tiene algo de pedagógico, sobre todo para las nuevas generaciones que ni vivieron, ni conocen ni muchas veces comprenden el pasado de nuestro país. ¿Qué les dirías a los niños y jóvenes de hoy en día sobre este tema? ¿Crees que el desconocimiento viene de la mano de la ocultación por parte de padres o abuelos, o es un proceso natural?

Es curioso que quienes más tiran de la memoria histórica, quienes protagonizan la mayor parte de las búsquedas son los nietos, más que los hijos de los desaparecidos en la guerra. Sobre los hijos ha caído el peso del silencio, de la amenaza y del miedo, y aunque no se puede generalizar, llama la atención ese salto generacional. Es imprescindible la memoria, saber de dónde vienen las cosas, qué sucedió, y cuántas mentiras se fueron tejiendo para maquillar unas cosas, para silenciar otras. Hay una labor enorme por hacer porque hay que pelear contra la ocultación por un lado, pero también contra el desinterés.

Si tú misma tuvieras que hablar sobre Dejar las cosas en sus días a alguien que no la hubiera leído, ¿qué destacarías?, ¿por qué recomendarías su lectura?

Comprenderéis que se me haga difícil, pero creo que la única recomendación posible es la que les hacía a mis primeros lectores, los que “testaron” la novela. Siempre les decía que leyeran doce o quince páginas, y que solo continuaran si les apetecía saber qué más iba a suceder. Yo creo que es la única forma de abordar la lectura de casi cualquier libro. También añadiré una convicción íntima que tengo: los libros que uno disfruta escribiendo suelen proporcionar placer a quien los lee. Los asturianos se sentirán identificados con la historia, con detalles concretos, y los de fuera descubrirán (de hecho es lo que me están diciendo) aspectos que desconocían. Para todos será una buena ocasión de profundizar en personajes, pasiones, memoria y olvidos.

Hemos leído en varios medios que esta obra es parte de una trilogía y que, por tanto, piensas en seguir escribiendo; la pregunta es obvia: ¿cuándo podremos disfrutar de nuevo de un libro tuyo? ¿Será la segunda parte de la trilogía, o avanzarás esta vez por otro camino?

Ufff. Esto es lo peor de tener una novela que está gustando, que se produce una parálisis total en la siguiente. Estoy con una novela que es la segunda de esta trilogía, y aunque ya lo he dicho, lo aclaro una vez más: no quiere decir que sea una segunda parte, porque Dejar las cosas en sus días es autoconclusiva, pero sí es cierto que algunos personajes, la época… hay elementos que hacen que esta segunda novela, que no tiene ni título y que anda por los 150 folios, forme parte de esta trilogía. En cuanto a la fecha de publicación, ni puedo aventurar siquiera cuándo voy a terminar de escribirla. Me temo que no va a ser demasiado pronto.



En nuestro blog queremos dar un espacio a las sugerencias de lectura de los autores a quienes entrevistamos. ¿Qué te gustaría recomendarnos?

Estoy leyendo La mala luz de Carlos Castán, que me parece un escritor estupendo, es su primera novela, pero ya ha publicado libros de relatos magníficos. Y un novelón, La vida por si acaso, de Diego de Diego, cuya lectura me dio uno de los impulsos definitivos para sentarme a escribir.

¿Fuiste una lectora temprana o tardaste en animarte a leer? ¿Lo hacías impulsada por alguien o de forma espontánea?

Me recuerdo leyendo desde que era muy pequeña. Me encantaba leer, me chiflaban las bibliotecas, y comprar libros me parecía lo mejor del mundo. En casa siempre trataron de que tuviéramos contacto con libros, y a medida que me hice mayor y me fue interesando la literatura, contó mucho la opinión de profesores y amigos.

Nos gustaría mucho que nos comentaras brevemente tu opinión sobre nuestro blog y, sobre todo, que nos hicieras alguna sugerencia de mejora, algo que te apetecería ver en él, peticiones especiales, etc. ¡¡Cuéntanos!!

Me gusta mucho la idea de las reseñas enfrentadas y el rigor con el que las hacéis. Me impresiona la atención que ponéis en las lecturas, y yo diría que hasta el cariño, porque detrás de cada una de ellas se adivina pasión por la lectura y por la palabra. Con que sigáis así, ya vale, tenéis un blog estupendo. Yo creo que se irá afianzando, creciendo con su propio ritmo, aunque está clara la firmeza de vuestra mano y vuestra intención, pero confío en que nunca deje de percibirse ese amor por los libros y por la lectura que me parece imprescindible.

¡¡Gracias, Laura, por tu amabilidad y por hacer un hueco para "Rustis y Mustis leen" en este primer año de éxitos!!

7 comentarios:

  1. Muchas gracias por esta estupenda entrevista. Me ha gustado conocer a esta autora.
    Besotes!!!

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    1. Gracias, Margari, nos alegra que te haya gustado. Besitos

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  2. Me han gustado vuestras preguntas,....

    y comparto con ella ,que vuestras reseñas encontradas molan y es un blog,de lo que no tenemos por la Blogosfera ¡¡

    un abrazo

    Luna

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  3. Muy interesante la entrevista. Estoy totalmente de acuerdo con que ha sido escrito "como lectora", porque se nota en el equilibrio que se mantiene durante todo el libro. También coincido en la importancia que cobran personajes como Camino y Efrén. ¡Saludos!

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