Olivia o la lista de los sueños posibles

jueves, 26 de septiembre de 2013


Olivia o la lista de los sueños posibles

Autor: Paola Calvetti
Editorial: Martínez Roca
ISBN: 9788427040465
Páginas: 252



Sinopsis:

Inesperados. Así son los regalos dignos de este nombre. E inesperado es el inicio de esta historia: pocos días antes de Navidad, Olivia, una joven tímida, soñadora y romántica, es despedida. Con la única compañía de una enorme caja donde ha guardado sus cosas, Olivia pasea perdida por la ciudad hasta que encuentra refugio en un bar. Sentada a una mesa, observa a los variopintos clientes que entran y salen, entabla surrealistas conversaciones con un camarero y se sumerge en su pasatiempo preferido: escribir listas... Todo ello bajo el manto protector de su abuela, que le hizo el regalo más especial: una vieja Polaroid con la que Olivia retrata los momentos más hermosos de su vida.

En la misma ciudad y a la misma hora aparece Diego, un joven abogado para el que también es un día especial; un día que quizá ofrezca un poco de paz a un dolor que ha marcado su infancia.

Si es verdad que el destino sigue reglas invisibles y es un poco caprichoso, tal vez, pero solo tal vez, justo en este momento los destinos de ambos se estén poniendo de acuerdo para encontrarse y reconfortarse...

(Sinopsis de la editorial)


Reseña de Rustis:

Tengo que reconocerlo. Me identifico con Olivia.
Yo también me siento en las cafeterías y escribo listas de cosas que podría hacer; yo también tengo constantemente en la cabeza a una abuela, y por aquí y por allá me vienen recuerdos de juegos, o palabras, o consejos, o cualquier cosa que ella me decía. Aunque no era una abuela tan moderna -ni tan joven- como la de Olivia. Yo también me invento la historia de gente que veo por la calle...
Y esta confesión, que puede parecer una tontería metida así, en una reseña, es quizá la forma más elocuente de explicar que uno de los aciertos de esta novela es, precisamente, la naturalidad con la que un lector puede sentirse identificado con el personaje. No solamente en las cosas que yo he citado antes, sino en cualquiera de los aspectos que rodean la historia de Olivia.

Aun así, confieso no haberme sentido especialmente entusiasmada con la lectura del libro, al menos no hasta que aparece el segundo personaje en discordia -Diego- con su historia de viejos traumas familiares, cosa que no sucede prácticamente hasta la mitad del libro. Y lo digo con cierta sorpresa porque, aparentemente, esta novela contenía muchos de los ingredientes que suelen atraerme, o eso pensé después de ver el book trailer que publicamos en el blog hace poco tiempo.
Recuerdo que una amiga comentó entonces que parecía la historia de Amélie; y, de hecho, a mí también me recordó al inicio de la película francesa. Pero solamente al inicio, porque después realmente hay muy pocas cosas que relacionen una obra con la otra. Quizá el uso de las casualidades como enfoque de parte del argumento, pero poco más. No lo critico, al contrario. Bien es cierto que una ya se cansa de que, cuando alguna historia adquiere cierto renombre o fama entre el público, venga una cohorte de textos, películas, series de televisión y engendros publicitarios de todo tipo a copiar el original. O a intentar copiarlo, vamos.

Así que aquí estoy, metida en comentaros un libro que me ha generado pensamientos contrapuestos: por un lado me gusta la cercanía de la protagonista, la frescura con que cuenta su historia, la humanidad de sus pensamientos y esa introducción, expresa además en el libro, de la crisis económica actual y el desempleo juvenil como marco del relato. Hasta ahí todo bien; o muy bien.
Pero algo falla en la estructura del libro, en el ritmo y, en general, en la profundidad de planteamientos. En ocasiones convence hasta el extremo, y no queremos perder de vista alguna de las historias que se cuentan (repito que, especialmente, la del personaje masculino), pero acto seguido nos encontramos inmersos en un pasaje lento, incluso prescindible, sin aporte alguno; o de nuevo remonta el vuelo y casi, casi, logra convencernos otra vez. Pero no lo logra del todo.

Mi impresión es que esta falta de rigor -en el sentido de coherencia narrativa, de orden, de mantenimiento de la atención del lector- se debe a que mucha parte de la historia se encuentra dividida internamente en
Paola Calvetti
pequeñas escenas, y la autora no ha sabido conectar correctamente todas las partes entre sí. Son historias tanto del pasado de Olivia, como de los personajes que se van dando cita en la cafetería donde ella se resguarda frente a sus listas de cosas por hacer. Las historias son interesantes, alguna incluso divertida, sobre todo cuando es la propia Olivia la que se la inventa solamente con lo que escucha o ve en alguna persona. Están bien. Pero simplemente bien, sin fuegos artificiales. Además, juega un papel importante en los aciertos y errores de la novela el narrador elegido: cuando Paola Calvetti selecciona la narración omnisciente -para Diego- acierta de pleno; pero el monólogo interior de Olivia, técnica ya de por sí compleja, no está lo suficientemente cerrado y conseguido, por lo que el resultado final está, cuanto menos, deslavazado.

Y el caso es que la novela, aun así, no me ha dejado indiferente, porque es una de esas ocasiones en las que piensas... ¿Y por qué no acaba de gustarme del todo? ¿Y qué es lo que falta o sobra? Y te encuentras a ti misma dando vueltas a cómo “arreglarías” la novela para mejorarla. Y entonces empiezas a pensar en eso de la mezcla de narradores, y en la desestructuración, y en la división, interna y en... Eso, mi eterna deformación profesional. Que ya sabe una que no todos los escritores pueden ser García Márquez, pero vaya; cuando un texto te da que pensar, como mínimo merece una oportunidad. Y me he quedado con ganas de leerlo de nuevo, pero esta vez con actitud de crítica seria, rigurosa y académica. Porque Paola Calvetti ha colocado su novela en un territorio muy difícil de explorar: esos libros que ni son grandes hitos literarios atractivos para académicos, ni puedes encontrarlos en las listas de best sellers, ni tampoco están perdidos en los cubos de la basura o en las esquinas de una biblioteca de barrio.


Es, simplemente, un libro de nivel medio, con muchas cosas muy buenas, y otras no tanto. Que no entusiasma, pero tampoco resulta aburrido. Una escritura con altibajos para una historia bonita, llena de casualidades, con alguna que otra sorpresa y un final -y eso lo he dejado expresamente para el final- muy, muy bueno. Porque aquí entramos otra vez en el asunto de los narradores que a mí me gusta tanto, y resulta que cuando se entrecruzan, repentinamente, los monólogos interiores de los dos protagonistas... voilà!! Conseguido. Un final bonito, tierno y bien escrito.

Reseña de Mustis:

Cuando alguien ve el booktrailer de Olivia o la lista de los sueños posibles presentado por la editorial, no puede evitar recordar una de las películas más icónicas de los últimos tiempos: Amélie. Por eso, al empezar el libro, yo esperaba encontrarme una especie de Amélie a la italiana; que el libro estuviese totalmente inspirado en la película francesa, pero no fue así. Sí que es verdad que la protagonista, Olivia, es también muy especial y carismática y con unos hábitos muy particulares, pero esa es la única comparación que podría establecer.



El libro comienza con un prólogo de solamente dos páginas en el que dos niños que no se conocen coinciden en un cementerio. Cada uno está allí por una causa que se nos revelará más adelante. Durante un momento cruzan sus miradas, y ahí comienza el vínculo que los une y la historia que nos van a relatar. A partir de aquí conoceremos ya de mayores a esos dos niños, Olivia y Diego, con capítulos dedicados alternativamente a cada uno de ellos.

Los capítulos dedicados a Olivia están narrados por ella en primera persona. Olivia ha sido despedida de su trabajo, se refugia durante todo el día en una cafetería, y desde ella nos cuenta cómo se siente en ese momento, pero también muchas cosas sobre su pasado. La autora utiliza un lenguaje muy ágil y divertido, un humor muy irónico, y hace al lector cómplice de lo que le sucede.

A pesar del disgusto de la pobre Olivia, nos damos cuenta de que no cuadraba en esa empresa, porque como ella misma dice, confía exclusivamente en el cine, la música y la literatura, mientras que su jefe sólo confía en el dinero. Además, conocemos sus gustos en ese sentido porque a menudo nos da referencias, como las Mujercitas de Louise May Alcott, Jane Austen, etc.

Los capítulos de Diego, sin embargo, se cuentan en tercera persona. De él conocemos, entre otras cosas, que es alguien que evita siempre los conflictos y que tiene a unos padres siempre hiperpreocupados por él.

Así, en esta alternancia de capítulos, se van desgranando datos sobre ambos, mezclando los actuales con otros del pasado, sobre todo esos dos sucesos que marcaron tanto su infancia como su vida adulta. Creo que todo esto lo resume perfectamente Olivia con una frase: Nuestro presente está escrito en la infancia, que es el punto del que se debe partir.

Hasta más o menos la mitad del libro todo fluye de una manera muy ágil y a mi me era difícil dejarlo y no seguir leyendo. Sin embargo, desde que ya conocemos el pasado de Olivia y Diego, me pareció que el libro perdía bastante interés. Paola Calvetti empieza a dar demasiadas vueltas sobre el mismo tema, y la historia se hace un poco monótona. Además hay pasajes que parecen de relleno, como cuando Olivia nos describe a ciertos clientes del bar, que no aportan nada a la historia y no son lo suficientemente interesantes.

¿Qué es lo que mantiene, entonces, nuestro interés? Pues que en sus idas y venidas los protagonistas coinciden varias veces sin llegar nunca a conocerse, y siempre estamos esperando el momento en el que se encuentren.

Mención aparte merece el final: Me parece que la escritora pretendía que resultase muy romántico y emotivo y a mi, en cambio, me dejó indiferente y no llegó a conmoverme en absoluto; es más, incluso me pareció un poco ridículo. Tal vez esperaba algo distinto y por eso me sentí decepcionada. No quiero decir con esto que el libro no merezca la pena, y estoy segura de que ese final convencerá a muchos lectores. Olivia tiene muchos puntos a favor: es una historia muy agradable de leer, se acaba en poquito tiempo y te deja buenas sensaciones, lo cual es muy de agradecer. Así que pare el que quiera una lectura bonita y ligera, Olivia es una buena elección.

Agradecemos a la editorial Martínez Roca el envío de este libro.

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