Reseña enfrentada: La mujer que vivió un año en la cama

jueves, 4 de julio de 2013

La mujer que vivió un año en la cama
Autora: Sue Townsend
Editorial: Espasa
ISBN: 9788467025477
Páginas: 419



Sinopsis:

El día en que sus hijos, unos mellizos superdotados, se marchan a la universidad, Eva cruza la puerta de su casa y se mete en la cama en pleno día. No está enferma. No está cansada. Y, desde luego, no tiene una aventura. Simplemente, ha llegado el momento de decir basta.
(Sinopsis de la editorial)


Reseña de Rustis:

Cuando recibí de la editorial Espasa La mujer que vivió un año en la cama, un montón de recuerdos vinieron a mi cabeza. Los recuerdos de cuando, siendo niña, mi hermana me insistió en que leyera un libro que acababa de comprar: El diario secreto de Adrian Mole. Una obra genial, divertidísima, aunque bien es cierto que no todo lo que aquel muchacho contaba llegué a entenderlo... al menos hasta una relectura ya en plena adolescencia.

Por eso, tener la oportunidad de volver a tener entre las manos un texto de Sue Townsend me alegró, me inspiró y, por supuesto, terminamos por decidir que esta sería nuestra primera reseña enfrentada. La mujer que vivió un año en la cama, con su llamativo y un tanto absurdo título, cumplió el papel que seguramente su autora, y también la editorial, le reservaron un día: llamar nuestra atención.

Y, por supuesto, la historia de Eva, y su decisión de permanecer acostada en su cama, llaman la atención. Por lo diferente, por ese aura de surrealismo que algunos momentos del libro alcanzan pero en principio, y sobre todo, porque esperamos encontrar no solamente un libro de humor, sino también algo que haga chirriar conciencias. Porque en el fondo, la intención es la de presentar una reflexión acerca del archiconocido modelo del ama de casa entregada a su familia que un día decide romper con todo y cambiar. Aunque el cambio de Eva no pase precisamente por apuntarse al gimnasio, estudiar una carrera o divorciarse... Eva decide que no volverá a vivir para los demás. Que no volverá a olvidarse de sí misma por el bien de su matrimonio, de su familia, de sus hijos, de su casa, y de las múltiples tareas que ella sola ha sabido llevar durante años. Y para ello, se quedará en su cama. 24 horas al día. Sin levantarse ni para ir al baño... ¿O sí? (Mal quedaría robarle esta respuesta a los lectores).

Buen intento. Sí, exacto. Solamente un buen intento, porque no se queda más que en eso. La parte digamos “filosófica” del libro, se nos queda un poco descafeinada. Porque la determinación que toma la protagonista, lejos de convertirla en un modelo de mujer desafiante, independiente, que se vale por sí misma y no necesita de apoyos ajenos, repentinamente vuelve a presentarnos lo contrario. Eva, con su nombre tan estrechamente ligado a lo femenino, termina por repetir otro modelo que no nos gusta tanto: el de la pobre infeliz que necesita de todo el mundo para que la cuiden, la protejan e, incluso, la alimenten. Eva nunca llega a ser ella misma en el libro. Su intento, al final, resulta burdo, porque si bien nos hace, en muchos momentos, reír, lo que vemos es a una protagonista femenina más, que tendrá que ser salvada de sí misma... ¿por quién? Pues eso, por un hombre. Lo dicho. Buen intento.

Aun con todo, el libro tiene su cosas atractivas, y no puede negarse que entretiene, que hace reír, y en ocasiones mucho. Aunque confieso que menos de lo que una lectora de Adrian Mole esperaría.
Es de justicia reconocer que, cuando Eva comienza a ser visitada por sus vecinos, y se convierte en una especie de heroína local, el libro alcanza mucho más vuelo, y la lectura atrapa poco a poco sin remedio. En ese momento, observar la importancia que el mundo que la rodea da a una decisión personal, íntima, de la protagonista, es un refuerzo que apaga un poco la decepción del supuesto feminismo de la obra. Al menos, sí que podremos reflexionar con la autora acerca de cómo inventamos, fabulamos y reconstruimos las vidas ajenas, basándonos en prejuicios (positivos o negativos). ¡¡Ojo!! Esa reflexión pasa necesariamente por el humor; insisto en que lo mejor del libro es, precisamente, ese tono ligero.

Cuando Sue Townsend es capaz de arrancarnos más carcajadas, es cuando el texto se vuelve verdaderamente agradable; cuando comienza a ahondar en otros personajes secundarios que rodean a Eva, especialmente su madre y su suegra. Cuando ya nos hemos acostumbrado a esa mujer acostada en la cama, y a los surrealistas rituales y comportamientos de sus familiares. Descubrimos entonces que, en el fondo, sólo estamos ante una historia sencilla, de personajes muy humanos , que busca hacernos reír y quizá, como mucho, reflexionar sobre nuestra propia identidad. ¿Hacemos lo que queremos con nuestras vidas, o siempre hay algo externo que nos lo impide?


Para conocer la respuesta defendida por Townsend, no cabe más que leer el libro. Revelar los secretos de su final no es cosa que nos competa a nosotras. Si acaso, solamente aconsejar una actitud al futuro lector: no pidas más a este libro de lo que puede dar... Al menos hasta que no hayas cogido ritmo a su lectura.







Reseña de Mustis:

Reconozco que tenía una cierta curiosidad por este libro, ya que sólo con leer el título me preguntaba qué extraña historia podrían contener sus páginas. Pues bien: sí que es una extraña historia. Y mucho. La cuestión es que lo que Sue Townsend cuenta podría ser un gran drama de unos personajes totalmente inadaptados que, de una u otra manera, han sufrido muchísimo en su vida. Sin embargo, la escritora lo cuenta de una forma tan surrealista y extravagante, y tan divertida a veces, que hace que en ocasiones estemos riéndonos con situaciones que deberían hacernos llorar a mares.

El libro tiene un tipo de humor al que tal vez no estemos muy acostumbrados, y que incluso a veces podría chocarnos demasiado. Me da la impresión de que es un humor, tan irónico y delirante, muy propio de los ingleses, y me ha recordado a otra novela, Álbum familiar, también de una autora inglesa (Carole Cadwalladr), que contando otro tipo de historias familiares nos deja una impresión parecida.

Ya desde el primer capítulo la historia nos engancha con un comienzo impactante: la protagonista, Eva, en un día cualquiera, vierte a propósito una lata de sopa de tomate sobre su sillón favorito y acto seguido, sin haberlo planeado, sube a su habitación y se mete en la cama sin intención de salir más.

Sue Townsend
A partir de aquí, con una prosa ágil llena de diálogos, se suceden las situaciones absurdas llevadas al límite que a mi, por lo menos, me han hecho reír. Hay un capítulo especialmente hilarante en el que Eva le dicta a su marido Brian los preparativos de Navidad, (ella no va a moverse de la cama), de una manera tan puntillosa que no podemos más que compadecernos del pobre hombre.

Todos los personajes son tan extravagantes y fuera de lo común (Eva, Brian, los mellizos Brian Jr. y Brianne, su amiga Poppy,...) que no conseguimos ni quererlos ni odiarlos. Nos mantenemos a distancia, curioseando lo que van a hacer a continuación pero sin conseguir adivinarlo, porque son totalmente impredecibles.

El libro me ha gustado bastante hasta su último tercio en el que la historia de un giro que no nos esperábamos y que creo que no le va nada bien. Los acontecimientos empiezan a desencadenarse de una forma tan absurda e increíble que se pierde la continuidad con la parte anterior y a mi manera de ver nos distancia de lo que se cuenta. Yo me esperaba otro tipo de final.

Es, a pesar de este final, un libro recomendable, aunque sólo sea por su forma diferente de contar una historia y por los ratos en los que seguro que os hará reir.

Nuestro agradecimiento a la editorial Espasa por el envío de este ejemplar


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