Antojo de violetas, de Martine Bailey

lunes, 26 de septiembre de 2016

Antojo de violetas
Autora: Martine Bailey
Traductora: Valentina Reyes
Editorial: Bóveda
ISBN: 9788415497769
Páginas: 508
Biddy Leigh, impulsiva ayudante de cocinera en la imponente mansión de Mawton Hall, desea fundar una familia con Jem Burdett y abrir su propia taberna. Pero cuando Sir Geoffrey, su anciano señor, se casa con la joven y enigmática Lady Carinna, Biddy se dejará arrastrar, sin darse cuenta, por un mundo de maquinaciones, secretos y mentiras.
Obligada a acompañar a su nueva señora a Italia, Biddy lleva consigo un antiguo libro de recetas caseras, La joya de la cocinera, en el que toma nota de sus observaciones. Al verse enredada en un horrible complot, Biddy se da cuenta de que los secretos que guarda tal vez sean la clave de su supervivencia… o, tal vez, de su perdición. Antojo de violetas es una historia apasionante sobre un misterio, una obsesión y la buena mesa. (Sinopsis de la editorial)



Biddy Leigh es una joven cocinera que trabaja en Mawton Hall, una gran mansión inglesa. Allí, sus expectativas de futuro son las propias de una criada: casarse, y tal vez abrir una taberna para llevarla a medias con su marido. Sin embargo, su vida da un vuelco cuando conoce a Lady Carinna, la joven esposa del dueño de la mansión. Martine Bailey, con estos dos personajes y bastantes más secundarios, ha construido una historia llena de intrigas en la que podemos descubrir cómo eran las relaciones entre criados y señores a finales del siglo XVIII.

A partir del encuentro entre lady Carinna y Biddy comienza un viaje por Europa hasta llegar a Italia, lleno de sorpresas y de secretos. Me ha gustado mucho cómo se desarrolla la relación entre estas dos mujeres: Biddy es una chica sencilla, inteligente pero también bastante inocente; lady Carinna es también muy joven, pero mucho más experimentada y maquinadora. A pesar de esto, tienen en común sus ganas de aprovechar cada momento de su vida y de divertirse, y esto es lo que las lleva a entenderse a pesar de su diferencia de posición y de caracteres.

Martine Bailey es una gran experta en gastronomía, y así nos lo demuestra en este libro. Biddy tiene un cuaderno, "La joya de la cocinera", que va completando durante su viaje con los platos que ella prepara o que ve preparar a otras personas. Al principio de cada capítulo aparece una de estas recetas (y también remedios para enfermedades) que va aprendiendo en posadas, restaurantes y otros lugares. No son, en general, recetas que en nuestros días vayamos a llevar a cabo, pero resultan muy curiosas y nos dan una idea de cómo se comía en aquella época.

Con sorpresa final incluida, la historia de Antojo de violetas es muy entretenida. Sí que es cierto que quizá, si tuviera unas cuantas páginas menos, la novela habría quedado más redonda, ya que el ritmo no siempre se mantiene tan ágil. No es ésta una razón para no leerlo; mi sensación general sobre él es muy positiva. Leedlo si queréis sumergiros en ese ambiente de intrigas, de largos viajes y apetitosos platos a finales del siglo XVIII.








Os recordamos en esta ocasión la reseña de Netherwood, también publicada por la editorial Bóveda. A pesar de estar ambientada en otra época (principios del siglo XX) tiene en común con Antojo de violetas ese papel tan importante de la gastronomía dentro de la trama. Podéis leerla aquí: http://rustisymustis.blogspot.com.es/2015/06/netherwood-de-jane-sanderson.html




Mujeres excelentes, de Barbara Pym (RESEÑA ENFRENTADA)

viernes, 16 de septiembre de 2016

Mujeres excelentes
Autora: Barbara Pym
Traductor: Jaime Zulaika
Editorial: Gatopardo
ISBN: 9788494510007
Páginas: 312
Mujeres excelentes está considerada una de las mejores novelas de Barbara Pym. Mildred Lathbury, la narradora, es una mujer soltera que vive en Londres y ocupa su tiempo en diversas tareas en la parroquia, en tomar el té con las amigas, en obras de caridad y en satisfacer las necesidades de los demás. Es inteligente y observadora, pero también tímida e insegura, en parte debido a su soltería, pues muchos querrían verla casada ya a sus treinta y pocos años. Además de sus buenos amigos, el vicario Julian Malory y su hermana Winifred, Mildred intimará con sus vecinos, los Napier, recién instalados en el piso de abajo de su casa. Conocerá también a Allegra, una viuda que se aloja en la parroquia, y a un sinfín de personajes más. Mildred se verá implicada en diversos asuntos de índole sentimental. (Sinopsis de la editorial)


Mujeres excelentes es una de esas raras obras que tienden a permanecer en mi pensamiento durante mucho tiempo. Para mí su autora, Barbara Pym, era una absoluta desconocida hasta este momento, y cabe empezar la reseña contando que, sin duda, no será la última vez que me acerque a alguna de sus historias.

La novela contiene muchos de los ingredientes que suelen atraerme, como puede ser la ambientación en la Inglaterra de mediados del siglo XX; pero es sobre todo el análisis de las figuras femeninas lo que me pareció más conseguido e interesante de toda la obra. El título nos da la pista sobre lo que sucederá a lo largo de la trama, y es que gran parte del desarrollo del libro se centra en mostrarnos los usos y costumbres de las mujeres inglesas en los años 40-50, pero a través sobre todo de su comparación con la figura principal: Mildred Lathbury. Esta sencilla "heroína", una mujer aparentemente con poco que aportar, con una vida tan sencilla que pudiera resultar aburrida se convierte, en manos de la autora, en un personaje inolvidable. 

Nos encontramos ante una joven de sólo 30 años, sin pareja, que es presentada en la historia como una solterona. Aunque nuestra mirada actual choca con esta imagen, lo cierto es que Mildred, en el contexto en que se mueve, sin duda resulta una rara avis. No tiene marido, ni novio, y parece que no muestra tampoco ningún interés por tenerlo. O quizás todo sea fachada. En el momento en que conoce a sus nuevos vecinos, los Napier, la sencilla estabilidad de la protagonista parece quebrarse: convivirá con una mujer tan excelente como ella, pero totalmente opuesta; Helena, una antropóloga independiente y nada casera, que frente a las costumbres de Mildred resulta tremendamente chocante. Su marido, Rocky, acepta la situación con total normalidad, ante los ojos asombrados de una protagonista que no acaba de comprender del todo semejante relación. A toda esta situación se suma la nueva relación sentimental del párroco, amigo fiel que se enamora de una viuda ante, de nuevo, los recelosos y sorprendidos ojos de Mildred. No falta, por supuesto, un cuestionable galán, Everard, también un antropólogo de mal carácter y vida aparentemente desordenada. Y, sin embargo, pese a la cándida sorpresa con que contempla lo que sucede a su alrededor, las costumbres de la protagonista no se mueven en absoluto: continúa ayudando en la parroquia y con sus labores caseras habituales, comparte té, cenas y charlas con sus vecinos y se ocupa de las anodinas tareas del hogar. Mientras todos se cuestionan por su soltería, proponen directa o indirectamente pretendientes, y dan por supuesto que ella DEBE estar interesada en los hombres, Mildred parece ajena a estas convenciones y no se muestra normalmente en exceso preocupada por su situación sentimental. Su papel es, muchas veces, el de simpática cotilla de pueblo, cuidadora oficial, protectora de los amigos, cocinera para un vecino solitario, compañera de charlas ante una taza de té... Todo en Mildred es volverse hacia los demás con ¿abosluta? resignación. Aunque, al paso de las páginas, esta aparente fortaleza se resquebraja en algunos instantes. El lector intuye entre líneas algo, un desasosiego en la protagonista que no sabremos identificar por completo y que es, por supuesto, el eje de intriga de la historia.

Una historia, por otro lado, sumamente sencilla. Tal parece que la obra, en su conjunto, apenas cuenta nada. Pero el encanto reside precisamente en el retrato cálido, amable, irónico a veces, de la Inglaterra posterior a la guerra mundial, de los ciudadanos de a pie volviendo a sus vidas normales; en la normalidad de un barrio de la periferia que se convierte, a ojos del lector, en un pequeño pueblo o aldea alejado del bullicio de la gran ciudad. La ambientación parece recuperar las imágenes y relatos del pequeño pueblo en que Agatha Christie sitúa a su Miss Marple, o incluso al maravilloso y cotilla Cranford de Elizabeth Gaskell. Fotografías realistas y simpáticas, contadas con lenguaje sencillo y enorme capacidad para el diálogo, que esconden pequeños secretos imborrables como este análisis de lo que supone ser una mujer excelente: ¿una independiente antropóloga? ¿una solterona ama de casa? ¿una viuda de extraño comportamiento? ¿la hermana cándida de un pastor? Todas ellas, en manos de Barbara Pym, lo son.





Mildred Lathbury es una mujer excelente. Y no, no creáis que es una abogada brillante, ni directora de una gran empresa, ni esposa de un magnate. Mildred es una mujer excelente porque nunca se ha casado, no ha tenido hijos, vive sola y el tiempo durante el que no está trabajando ayuda en la parroquia o cotillea un poco con sus amigas. Así son las mujeres a las que Barbara Pym llama "excelentes" en su libro.

Barbara Pym también era una mujer excelente, porque tampoco se casó nunca ni tuvo hijos, y siempre vivió de su trabajo. Pero también he descubierto en ella a una excelente escritora; ha sido realmente una sorpresa encontrarme con esta autora tan poco conocida en España gracias a la labor de la editorial Gatopardo.

En Mujeres excelentes, Mildred nos cuenta su vida en primera persona, una vida que parecía tranquila y sin preocupaciones importantes hasta que aparecen los Napier y alquilan el piso de abajo. Los Napier son un matrimonio de lo más diferente a ella: él, Rocky, es militar, y ella, Helena, es antropóloga, y viven una vida mucho más moderna y libre. Cuando Mildred se convierte en la consejera de ambos, su mundo se vuelve un poco del revés, pero también la vida se le hace mucho más entretenida. Entre taza y taza de té, también tiene tiempo de relacionarse con el párroco, con su antigua amiga Dora, con el compañero antropólogo de Helena, Everard, y bastantes más personajes que no por ser secundarios dejan de estar perfectamente construidos.

Pero quien reluce por encima de los demás es Mildred: a priori podría parecer una chica anodina, que ha entrado en la treintena sin gran cosa que contar y que no tiene interés ninguno, pero pronto se nos revela como un gran personaje, con una fina ironía y una forma de contarnos las cosas que hacen de ella nuestra amiga. También el argumento parece que no cuenta nada, pero Barbara Pym consigue hacer magia con las cosas cotidianas, y que lo que sucede en el día a día de ese barrio londinense nos interese como si fuera una gran aventura (y para Mildred realmente lo es).

Mujeres excelentes es una novela con un fino humor que impregna todas sus páginas, en la que podemos ver cómo era la vida en los años 40 de esas mujeres que habiendo pasado la barrera de los treinta aún no se habían casado: continuamente observadas por las que sí lo estaban, parecía que tenían que estar siempre alerta para cazar a cualquier soltero que se cruzase con ellas y poder vivir una vida soñada. En la novela vemos que Mildred en ocasiones también busca algún soltero con quien pudiera encajar, pero que en realidad está muy a gusto con su vida y tiene muchas dudas de si un matrimonio significaría mejorar tanto su situación.

Desconozco qué otras novelas de Barbara Pym se pueden encontrar en español; creo que no muchas, pero tengo entendido que Gatopardo ediciones tiene la intención de publicar alguna más de esta escritora. A la espera me quedo, pues, de conocer a personajes tan adorables como Mildred y volver a disfrutar de una historia repleta de ironía y tazas de té.





Hansel y Gretel: El retorno de la bruja, de Roberto Santiago y Eva Redondo

jueves, 8 de septiembre de 2016

Hansel y Gretel: El retorno de la bruja
Autores: Roberto Santiago y Eva Redondo
Ilustrador: David Guirao
Editorial: Edebé
ISBN: 9788468324586
Páginas: 240
Cuando Hansel y Gretel escaparon de la bruja, no se podían imaginar que se la volverían a encontrar en el bosque. Y en esta ocasión, Gretel quiere demostrar que ella había sido la valiente en la anterior ocasión, y tendrá que volver a rescatar a su hermano. Pero además conocerán a una ambigua guardabosques, Jara, con unas intenciones que no quedan claras hasta el final.


La editorial Edebé ha comenzado una nueva colección titulada Segundas partes siempre fueron buenísimas con esta revisitación del cuento de los hermanos Grimm. Si alguna vez os habíais preguntado qué pasaba tras ese "fin" o tras el "fueron felices y comieron perdices" (yo sí), aquí tenéis toda la información que necesitabais.

Me ha gustado mucho este comienzo de la colección: me he encontrado una historia con el sabor de los viejos cuentos pero muy moderna al mismo tiempo, con toques de humor y también muy feminista. Gretel no lleva muy bien que, habiendo sido ella quien rescató a Hansel de la bruja, todo el mérito se lo haya llevado él, y cree que esta nueva aventura servirá para poner las cosas en su sitio. Además, ¡qué raro! En este cuento no hay un guardabosques, sino una guardabosques, Jara, que hará la vida más difícil a los niños... o no.

Recomendado por la editorial para niños de 8 a 10 años, está escrito de una forma muy divertida e imaginativa, y me ha llamado la atención que en muchas ocasiones los autores utilizan frases muy cortas y muy seguidas, lo cual me da la impresión de que facilita la lectura a los que no están demasiado habituados pero no quita el interés para los que ya son buenos lectores.



Mención especial se merece David Guirao, el ilustrador: no le conocía pero ya me he convertido en su fan, porque sus dibujos para esta colección me parecen preciosos y muy originales. A pesar de que el texto es muy abundante las ilustraciones se intercalan continuamente en la trama y hacen de una lectura que ya de por sí era agradable una maravilla. La tapa dura, la inmejorable calidad del papel y el diseño de la colección por parte de la editorial Edebé convierten a estos libros en pequeñas joyitas para nuestros niños. 







¿Recordáis la serie sobre cuentos de hadas que presentaba Shelley Duvall en los años 80? Aquella también era una forma particular y muy bonita de revisitar los clásicos.


Una vista del puerto, de Elizabeth Taylor

miércoles, 31 de agosto de 2016

Una vista del puerto
Autora: Elizabeth Taylor
Traductora: Carmen Francí Prensa
Editorial: Gatopardo
ISBN: 9788494426353
Páginas: 320
En un pequeño pueblo de la costa inglesa, durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Robert, el marido de una escritora de novelas, se siente atraído por Tory, una divorciada con un hijo. Éste es el punto de partida del que se sirve Elizabeth Taylor para construir una novela coral sobre la vida de un pueblo costero y los sentimientos de sus gentes. Taylor describe con destreza, y de manera implacable, las relaciones familiares y afectivas de las clases media y alta británicas. Fue amiga de la escritora Ivy Compton-Burnett y del novelista y crítico Robert Liddell. El escritor Kingsley Amis la consideraba una de las mejores escritoras del siglo XX. (Sinopsis de la editorial)

Se acaban las vacaciones, y echando la vista atrás me doy cuenta de que este verano ha sido muy especial en cuanto a mis lecturas, sobre todo porque he descubierto a unas cuantas escritoras que ya se han situado muy alto en mi lista de favoritas. En esto ha tenido mucho que ver la editorial Gatopardo, gracias a la cual he conocido a Barbara Pym, de la que pronto publicaremos nuestra reseña enfrentada sobre Mujeres excelentes, y a Elizabeth Taylor (nada que ver con la actriz), escritora de este Una vista del puerto del que os traigo la reseña.

En esta novela coral el narrador nos cuenta lo que sucede con varios personajes en un pueblo costero que ha vivido tiempos mejores, antes de que la parte nueva situada al otro lado del puerto se llevase a los veraneantes y a lo que podía haber de diversión y entretenimiento durante el verano. Elizabeth Taylor nos narra con una mirada nostálgica las vidas de estas personas, y pese a que son bastantes y muy variados, todos sus protagonistas están construidos de una forma tan perfecta que podemos atisbar el alma de todos ellos.

Bertram Hemingway es un marino retirado que llega al pueblo para pasar una temporada y decide pintar un cuadro, esa vista del puerto a la que alude el título del libro. Pero además, tenemos otras múltiples vistas de ese puerto desde las ventanas de los demás personajes; las ventanas son muy importantes en esta narración, porque en un lugar en el que apenas sucede nada una de las pocas formas de pasar el tiempo es asomarse a la ventana y mirar cómo transcurre la vida de los demás. Por una parte tenemos la ventana de Prudence, la hija mayor de Beth, escritora, y de Robert Cazabon, el médico del pueblo. También mirando por la ventana de su segundo piso pasa el tiempo la viuda Lucy Wilson, propietaria de una galería de figuras de cera situada en su primer piso y que vaga por el pueblo sin saber muy bien qué hacer con su tiempo. Y no nos olvidemos de la señora Bracey, una mujer mandona y bastante desagradable que no se puede mover de la cama y que pasa sus días haciéndoles la vida imposible a sus hijas y cotilleando.

Elizabeth Taylor

Estos y otros personajes van entremezclando sus historias, y aunque al principio se me hizo un poco complicado seguirlos a todos y tenía que fijarme mucho en sus nombres, pronto conseguí familiarizarme con ellos y ya no pude dejarlos hasta el final. Esto es debido a que la escritora nos los muestra como personajes muy reales, lo cual unido a una maravillosa ambientación hizo que me sintiera yo misma en ese pueblo, en una de esas casas de yeso blanco, mirando por la ventana y enterándome de las andanzas de todos los demás.

No se puede decir que pasen grandes cosas en esta historia; son vidas muy normales, tediosas en el caso de algunos personajes, pero todas juntas nos ofrecen un fresco de la vida en un pueblecito de Inglaterra a mediados del siglo XX tan certero que a mí me ha conquistado por completo. No sé si en Gatopardo piensan editar más libros de Elizabeth Taylor, o si ya hay alguno más editado en español. De lo que estoy segura es de que los intentaré conseguir a toda costa, si no es en español en inglés, porque esta escritora ha sido una revelación para mí y necesito más de sus obras. No me ha gustado, me ha encantado.





La gran seducción es una película canadiense del año 2003 que también transcurre en un pueblo de pescadores. Aunque en este caso es una comedia y se sitúa en la época actual, tiene en cierta manera algo que ver con la melancolía y el recuerdo de épocas pasadas que se da en Una vista del puerto.


Alcatraz contra los bibliotecarios malvados, de Brandon Sanderson

lunes, 29 de agosto de 2016

Autor: Brandon Sanderson
Traductora: Pilar Ramírez Tello
Editorial: B de Blok
ISBN: 9788416712083
Páginas: 319
En su decimotercer cumpleaños, el huérfano Alcatraz Smedry recibe un curioso paquete: una bolsa de arena, herencia de sus padres, que han desaparecido. La bolsa es robada de inmediato, y entonces Alcatraz comprende que no se trata de una arena cualquiera. Con ella, los Bibliotecarios Malvados que controlan en secreto algunos de los países más poderosos del mundo podrán controlar también algunos de los Reinos Libres.

Alcatraz y un grupo de chicos inusuales se convertirán en los encargados de luchar contra ellos y acabar con los Bibliotecarios de una vez por todas. (Sinopsis de la editorial)



Aunque no soy lectora habitual de fantasía y ciencia ficción, hace tiempo que tenía ganas de leer algún libro de Brandon Sanderson: concretamente, desde que acudí a un festival Celsius en Avilés y descubrí el gran número de admiradores que le seguían y le leían. La oportunidad no vino con uno de sus libros para adultos, sino con el primero de una serie de libros infantiles-juveniles protagonizados por Alcatraz Smedry, un huérfano de trece años con unos poderes muy particulares.

La particularidad de este libro es el narrador en primera persona que nos cuenta la historia; este narrador es a la vez el protagonista de la aventura y el escritor. Al principio de cada capítulo se dirige a sus lectores hablándoles directamente de una forma muy divertida, con lo que creo que los jóvenes lectores se sentirán aún más cerca de lo que sucede.

Reconozco que si hubiera leído esta historia cuando era pequeña no me hubiese llamado demasiado la atención, pero es que yo nunca fui muy de aventuras, ni antes ni ahora. Sin embargo, a mis dos hijos les ha encantado a sus diferentes edades, y por eso encuadro el libro tanto en literatura infantil como en juvenil. El argumento es muy atrayente para los amantes de la aventura: Alcatraz debe luchar contra los Bibliotecarios que nos controlan sin que nosotros lo sepamos. Para conseguir vencerles, Alcatraz y sus compañeros tienen unos "talentos" muy particulares, como el de llegar siempre tarde o el de romper todo lo que se toca. Parece que no servirían para nada pero, creedme, resultan muy útiles.

La aventura que Sanderson crea en esta novela es muy dinámica y divertida. El libro tiene mucho texto, pero también está plagado de ilustraciones; por ejemplo, cada capítulo está encabezado por el dibujo de unas gafas distintas, porque las lentes tienen un papel muy importante en lo que sucede (son usadas por los oculantistas como Alcatraz).

La editorial B de Blok ya anuncia en este libro otras tres entregas (aunque creo que todavía hay más), por lo que parece que tendremos Alcatraz para rato. Si conocéis a chicos aventureros, probad a regalarles esta saga porque parece que va a funcionar muy bien.














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